Madrigales

La Camerata Cantabile, siempre con ese ánimo catalizador de las distintas tendencias y, sobre todo, con esas ganas de divertir y divertirse, no podía dejar de dedicar una parte importante de su tiempo al estudio y a la interpretación de los madrigales italianos, ingleses, españoles, franceses, austriacos… A capella o con acompañamiento instrumental, violines, violas, flautas de pico, traveseras, percusión.

Pero interpretar madrigales vestidos de negro no ayuda a proporcionar ni inspiración ni ambiente, así que la Camerata y su orquesta se visten con trajes para la ocasión. Si todos los temas cotidianos son cantados en los madrigales, también nuestros trajes evocan todo eso. El guerrero, el mendigo, la prostituta, la princesa, el fraile… dedican así sus conciertos, a veces también acompañados por danzarinas o malabaristas.

Tantos siglos de componer madrigales dan lugar a un repertorio tan amplio que es imposible abarcar. La Camerata afronta cada año la incorporación de nuevo repertorio que, de modo regular, interpreta en el marco incomparable del Castillo de La Adrada, así como en otros lugares donde quieren ambientar sus fiestas medievales, música siempre grata a todos aquellos que la escuchan.

El Madrigal es una composición vocal sin acompañamiento a varias voces, de tres a seis, que data del siglo XIV y florece en el XV hasta principios del XVII. A finales del siglo XVI surge el Madrigal con acompañamiento instrumental y se desarrolla un rico estilo polifónico. Los versos, escritos siempre en idioma vernáculo, alcanzan en muchas ocasiones una belleza poética extraordinaria. La vida cotidiana, la chanza, la bebida, los festejos, las estaciones, el amor, la batalla… son los temas que sirven de fuente de inspiración.

El Madrigal, a principios del XVI, fue cultivado en Italia por músicos flamencos que colaboraron con humanistas italianos, produciendo un estilo de expresión refinado y cortesano. Arcadelt, Verdelot… Ya en el periodo clasico, nombres como Orlando di Lasso, Gabrielli, Palestrina… Y poco a poco empezó a penetrar en Inglaterra. William Byrd, Thomas Morley, Orlando Gibbons, John Wilbye… Y, claro está, una música con tal fuerza, tenía que interpretarse y componerse en el resto de Europa, Josquin des Près, Francisco Guerrero, Lechner, Climent Jannequin…

Camerata Cantabile
Il bianco e dolce cigno
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